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Edici�n digital N�m
34, II �poca - Septiembre 2001 |
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HOLMES, BEN LADEM Y LA PISTA FALSA |
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Con pluma ajena Corrupci�n Antonio Mart�n Beaumont Gandhi
contra ETA Del
palo a Rusia al palo a Falange |
De todos los extra�os casos en los que me vi envuelto junto a mi amigo Sherlock, el m�s asombroso tuvo lugar al siglo justo de acudir al entierro de SM la Reina Victoria, que Dios guarde. Desesperado el FBI por no poder encontrar pruebas reales ni pista concreta alguna para dar con alguno de los c�mplices reales de los 19 autores identificados, �m�rtires� del islamismo m�s fan�tico que atacaron los aviones del funesto 11 de septiembre, y contando con ilimitados recursos financieros los sabuesos yanquis, decidieron invocar nuestra presencia mediante una medium, y acudimos a la Casa Blanca para asesorar al presidente Busch y a sus atribulados asesores y ministros. Lo primero que me sorprendi� fue la tremenda seguridad que les rodeaba; nuestro contempor�neo enemigo Moriartry no la hubiese podido penetrar. Otra cosa que admir� a mi amigo y maestro Holmes, es que, pese a que las relaciones de poder y las diferencias de clase no hab�an variado en lo sustancial, el presidente estaba flanqueado por dos ministros de color, bien que el de la guerra lo era en poca medida. Pero la responsable del Foreing Office era, adem�s �mujer!. Nos hicieron sentar en el llamado Sal�n Oval, rodeados de severos agentes de la CIA y de belicosos generales. Dotados de poderosas aeronaves, ya les quisiera ver yo, que acompa�� como m�dico militar a Kitchener en Jartoum, cercados por los derviches con las armas que ten�a Gordom, �ese s� que era un general!, luchando contra un fanatismo madhista similar al que ahora enfrentaban con mejores artilugios. Mis fieles lectores me recordar�n conociendo a Holmes convaleciente de una herida en la pierna, en Afganist�n precisamente. Busch se dirigi� a Holmes sin dilaci�n, en busca de su valioso dict�men sobre el caso. Mi amigo contest�: �Hay, en todo crimen, lo mismo en uno convencional, que en el colosal que analizamos, una regla com�n que debe aplicarse siempre, repito , siempre. Es un aforismo romano ; �Qui prodest�, o sea, �qui�n se beneficia?. Al mundo isl�mico, incluso al m�s radical, no. Ser� atacado, dividido, desprestigiado... Si se tratase de un �rdago a la grande, dirigido a provocar una represalia de subversivas consecuencias entre los pueblos musulmanes, el autor principal no tendr�a porque ocultarse, pues sabe que con sus medios asombrosos ser� localizado igualmente. Una reivindicaci�n jactanciosa ser�a m�s apropiada para rodearse de un halo martirial al , en todo caso, perdido en su suerte jefe de la operaci�n, sea o no Bin Landem. No se es tan capaz para preparar una operaci�n tan compleja y luego tan torpe como para dejar las instrucciones y el Cor�n en un coche, salvo que se quiera ser identificado.� Dije
yo; �es como si Jack el Destripador dejase una tarjeta de visita�. �Elemental , mi querido Watson. Lo que es seguro es que, dada la debilidad en este siglo del nihilismo occidental o ruso, s�lo el fanatismo islamista puede proporcionar 20 suicidas, con tal grado de disciplina y preparaci�n, de modo que no hay que descartar esa pista. Pero para enga�arles, un cerebro m�s poderoso, e introducido en los USA, podr�a haberles facilitado todo el socorro necesario haci�ndose pasar por un rico respaldo correligionario. �
(Aqu� introduzco un inciso personal. Los EEUU tienen diversos grupos
de poder que llaman lobbyes, nosotros nos enfrentamos a uno de ellos que
recordaran los lectores del caso de las pepitas y los mormones, pero es, que
dir�a Kypling, otra historia).
� A veces se busca por un asesinato a un ladr�n con escalo y es el
mayordomo, que est� dentro de la casa. �Qui�n se beneficia?, quiz� no lo
sepamos, pero de un modo inmediato, la naci�n jud�a, tanto aqu� como en
el territorio que los ingleses llam�bamos Palestina hasta 1947. Por
solidaridad frente al fundamentalismo y al panarabismo, y con impunidad para
con sus acciones militares. Tambi�n la industria del armamento. Ahora
pasemos a algo obvio que uds. , al parecer, han obviado; la lista de
muertos. Hay casi 6000. Dejenme verla a m�. No la publicar� si lo desean.
Me basta leer los apellidos, sin importar la nacionalidad. Las Torres y el
edificio Salomon eran el coraz�n de vuestra City. La finanza y la bolsa
siempre contaron con un alto porcentaje de directivos de origen hebreo. Si
se cuentan en el n�mero de bajas en la misma proporci�n que all�
trabajaban, entonces son inocentes, y v�ctimas, tambi�n
en cuanto lobby. Lo mismo sea dicho con los que tengan que ver con
las acciones de las corporaciones de tecnolog�a militar. Los que se
ausentaron en un d�a de labor, tendr�n que dar muchas explicaciones en uno
u otro sentido�
Los asistentes en las filas de atr�s nos miraron ce�udamente e
hicieron se�as al presidente. Busch ,
que tras hablar con ellos, nos dio las gracias y nos invit� a
retirarnos a ultratumba. Mientras, alcanc� a ver como tranquilizaba a
aquellos y, levantando un telef�no de color rojo, dijo; �con la VII flota�. Mis casos con Holmes. Por el Dr. Watson
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