N�m 31, II �poca  - Abril 2001 - Edita FE-JONS  -  La Falange  


Del marinero de reemplazo al comandante Trillo 

Julio Ruiz de Alda

      

Tolerar�s al inmigrante
Antonio Mart�n Beaumont

Espa�a, antes mon�rquica que rota
Emilio L. S�nchez Toro

Editorial FE

Reconciliaci�n
Jos� M� G� de Tu��n

Una cuesti�n de dignidad
Miguel �ngel Loma

Puerto Rico
Redacci�n

      

Una prez por Espa�a
Enrique Olag�e

Mi comandante:
Han pasado muchos a�os, pero en mi pueblo mediterr�neo, ante mi mujer y mis hijos, hemos seguido su carrera profesional y pol�tica con cari�o y admiraci�n. Con cada nuevo puesto o cargo alcanzado yo les dec�a �ten�a que llegar alto, era un jefe excepcional! Y recuerdo que sus paisanos cartageneros estaban muy orgullosos de usted y su mismo padre -tan querido all� como buen alcalde- ya dec�a que usted era mejor que �l.
Llegu� a Cartagena con el petate al hombro (�me encanta la estatua que me han erigido en el "muelle"!) casi llorando, como llegaban todos los marineros... y tambi�n dej� Cartagena llorando por los amigos, la experiencia y el profundo cambio que el Servicio Militar realiz� en m�. Y `porque en el edificio de la Muralla del Mar tuve el honor de servir a su lado, entonces joven y brillante comandante Jur�dico de la Armada. Junto a usted aprend� a materializar conceptos abstractos que me ense�aban en el "manual del marinero", como Honor, Disciplina, Camarader�a, Unidad en la diversidad, Patria... Aprend� a entender la diferencia entre trabajar y servir, entre los autoritarios y los d�spotas, entre el amor a la Patria y la sensibler�a patriotera Tambi�n, naturalmente, sufr� malos momentos, amargas experiencias... que el tiempo ha borrado caritativamente.
Pero esa admiraci�n hacia usted, mi comandante, se me ha helado en el alma al leer su comentario despectivo hac�a "la puta mili" que ahora desaparece. Este d�a 5 de marzo (tan famoso, heroico y pat�tico hist�ricamente en Cartagena) el �ltimo contingente de remplazo ha jurado Bandera ante sus mandos naturales, entre los que -me imagino -, no estar� Ud.
Con su cultura y preparaci�n sabe que el Servicio Militar Obligatorio (SMO) ha sido una de las grandes conquistas del mundo moderno, surgido tras la Revoluci�n Francesa. Sabe que antes y despu�s del SMO lo que hab�an eran ej�rcitos y mesnadas mercenarias o de vasallos. Ej�rcitos y mesnadas que luchaban por dinero, o por el bot�n o por el saqueo. Ej�rcitos, como en nuestras viejas campa�as en Cuba, formados por los desheredados que no pod�an pagar la cuota. Los ej�rcitos nacionales han igualado a todos ante el riesgo, ante la muerte, y han ense�ado a millones de personas en todo el mundo civilizado que algunas cosas -muy pocas- no se pagan con dinero.
Probablemente, las condiciones actuales de nuestro pa�s (ahora suena poco llamarlo, como le llam�bamos, Espa�a), hayan aconsejado sustituir el SMO por un Ej�rcito Profesional. No quiero discutirle eso ahora, aunque hay mucho material para hacerlo. Solo le muestro mi profundo desencanto porque, sin una palabra amable, ha despreciado a millones de espa�oles que sirvieron a su Patria con ilusi�n, desinter�s y alegr�a, d�ndole lo mejor de sus a�os mozos.
A lo mejor desde su puesto de comandante no lo notaba. 

O se le ha olvidado.

Carlos Le�n Roch

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