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¡Malditos seáis
por siempre!
Me ha dado pena mirarles
como inocentes palomas
cayendo en las torpes garras
de unos malvados con ansia
de gozar de sus personas.
¡Malditos seréis por siempre,
vosotros que hollais la virgen!
¡No sois hombres sino sierpes
que sólo en la espalda hieren
cuando las luces se extinguen!
Os maldigo con desprecio.
No sois dignos de la vida.
Que el Creador no os ha hecho
para que holléis los derechos
de sus hijos, con mentiras.
¡Id al infierno, que es vuestro
desde lo Eterno creado!
Allí tenéis vuestro puesto,
en las llamas de aquel fuego,
pues sois hijos del pecado.
¡No tenéis perdón alguno!
Tan nobles fuisteis cual otros,
mas vuestro valor no supo
vencer cual hombre al mundo
y al deseo pernicioso.
¡Caigáis rodando al abismo!
¡No mancilléis la pureza!
Que con el tiempo, el Destino,
rodando el dolor maligno,
os pisará la cabeza.
¡Volved al barro rastrero,
por otra mano o la mía!
Me dais asco, no os temo,
que el corazón no es entero
en vuestra rastrera vida.
¡Descargue Dios la tormenta
aplastando la existencia
que lleváis! Así la afrenta
a la virtud sea resuelta
con la Divina violencia!
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