|
De mi vida
tronchaste...
De mi vida tronchaste la rama
con tu cruel desprecio, manchando mi honra.
Y no fue bastante, que tras aquel daño
de nuevo otra ofensa me infieres ahora.
No valgo siquiera ninguna mirada
de tus ojos bellos que orgullo desbordan.
¡No valgo ya nada! Si sufro con pena
por tu amor divino... ¿a ti qué te importa?
A poema
anterior
A
Menú A
poema siguiente
|