La música lejana

La música lejana
nos anuló en sus ecos.
Mis manos y las suyas
a su compás se unieron.

Le pregunté a los ojos,
que en voces ya no creo,
si me quería un poco.
Me contestó asintiendo.

Sentíme emocionado.
La contemplé un momento.
Después, nuestras mejillas,
temblando, se atrajeron.

 

 

 

 

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