Sonetos

                 I

¡Cuántos días sin vernos!
¡Cuántos más que nos quedan!
Pienso si acaso podremos
mantener el alma en vela.

Aún sostiene mis recuerdos
encendidos esa pena
que miré en tus ojos bellos,
en el adiós, ¿no recuerdas?

Así espero ilusionado,
con la esperanza encendida
por la llama de tu mano.

Has de tornar a mi vida
otra vez, tarde o temprano,
trayendo nueva alegría.


                  II

He soñado y en mi sueño
he visto a un ángel radiante
de luz, con ojos amantes,
darme un suave y dulce beso.

He despertado contento
y al ir feliz a besarte
con mis labios vacilantes,
he visto que no era cierto.

¿Cuándo vendrás otra vez
a mi lado, para siempre,
para poderte querer?

El Destino lo difiere,
mas yo sé que has de volver.
Pues yo sé que tú me quieres.


                            III

En este amanecer que he contemplado
mientras, rendido, los libros sujetaba,
tras larga noche en vela, he visto un halo
que se elevaba al cielo, de luz blanca.

En esas luces creí mirar tu cara.
Quedé pensando que en un rincón lejano,
por pura coincidencia, también tú la mirabas.
Por eso le arrojé un beso con la mano.

Pues que tal vez. subiendo, rebotase,
marchando hacia tus labios tentadores
y con dulzura acoso los besase.

Ya que no puedo mostrarte mis amores,
me conformaba, tan sólo, con soñarte,
besando, con ternura, mi beso con tus flores.


                       IV

¡Si aquel tiempo jamás se hubiera ido!
¡Si por siempre bailando juntos ambos
estuviésemos! Mas quiso ser amargo
con nuestro amor de un día el cruel Destino.

¡Si tú mañana quisieras el camino,
que triste nos separa, desandarlo..!
Si tú ya nunca te fueras de mi lado!
Mas tanta dicha no puede ser conmigo.

¡Si rápidos pasasen siete días!
¡Si ya estuviésemos en vísperas de vernos!
Lleno de ánimo, tal vez yo sonreiría.

Pero es que, piensa, ¡que aún queda tanto tiempo!
Y grano a grano, ¡con qué monotonía,
contra mi vida, la arena va cayendo!


                 V

La ilusión de tu cariño
ha encendido mi ilusión.
Ha vuelto el nauta perdido
a encontrar rumbo y timón.

Me has indicado el camino
para salir del horror.
Tú la salvación has sido
de este pobre pecador.

Tú has sido quien ha apagado
del desespero la llama.
Has sido quien ha alumbrado

las tinieblas de mi alma
con el fulgor de tus labios
y el resplandor de tu cara.


                VI

Cuando volvamos a vernos...
¿todavía me amarás?
A tu mentira no temo,
mas temo al tiempo pasar.

Un día tu amor sincero
fue para mí, mas quizás
pueda huir el sentimiento
de tu pecho al yo no estar.

¡Quiera Dios que no me olvides
y que me quieras al verme
para poder ser felices!

A mi lado otra vez vuelve
para de nuevo decirme
que me habrás de amar por siempre.


                       VII

Me brindaste el amor que deseaba,
como un filo de acero al despeñado.
Yo mis manos, ansioso, he avanzado
a cogerlo y así salvar mi alma.

Yo sin pedirlo, me diste tu palabra.
Me diste también besos de tus labios.
Me diste Poesía, que en ti hallaron
mil formas nuevas mis versos que acababan.

Quise quererte, pensando que el cariño
tan sólo consistía en ser agradecido.
Estaba equivocado, lo confieso.

Después he meditado si no era
más que amistad aquello que te diera...
Mas es posible que fuera más que eso.




 

 

 

 

A poema anterior                               A Menú                       

 
Hosted by www.Geocities.ws

1