¿Cuándo
de nuevo el amor
a rondarme tornará?
Cuando lo tengo, sollozo.
Y sin él no puedo estar.
¡Cómo tortura mi mente
una idea peregrina!
He nacido para amar mas no para ser amado.
Y no me cabe el consuelo
de saber que tras mi vida
las lágrimas regarán mi sepulcro solitario.
Ven ya pronto, nueva musa,
a templar las recias cuerdas...
¿No ves que mi lira calla
más y más por cada día
que transcurre sin cariño?
Ven y ama. Luego... olvida.
No me importa. Que, tras que me des un beso,
habrá otra vez poesía.
A
poema anterior
A
Menú A
poema siguiente |