Y
sueño.
Despierto entre las sombras
intranquilo,
buscando con los ojos dónde estás.
Me quedo unos momentos observando
y vuelvo la cabeza a reclinar.
Y sueño.
De nuevo me desvela un son inquieto
de voces que me llaman sin cesar,
suspiros de tus labios que están cerca
y no alcanzo a besarlos yo jamás.
Y voy desesperado nuevamente
el sueño leve y canso a conciliar,
pensando que, aún en contra de mí mismo,
en cuanto duerma,
en ti vendré a soñar.
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