¡Ay, recuerdos que vienen con ira
a la mente cansada de andar!
La pasión que no fue me atormenta
y es horrible en aquello pensar.

Tú que fuiste mi diosa de un día
y el eterno verdugo del mal,
¿por qué, dime, no diste la muerte
a este pobre, calmando su mal?

 

 

 

 

 

 

 

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