Y la vida le di con mi cariño,
enseñando a la vez mi pecho abierto.
Sin inquieto temblor alzó el cuchillo,
desgarrando la carne de mi cuerpo.

¿Qué placer hallaría en aquel acto?
¡No lo explica mi mente en sus asertos!
Sólo sé que sin causa ha desgarrado
mi cariño tan puro y que me ha muerto...

 

 

 

 

 

 

 

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