Volará del amor el dardo ardiente
sin que pueda tu pecho detenerlo:
manará de tus ojos llanto vivo
y por fin en amor nos uniremos.

No podrán tus temores sofocarlo,
que los dos con gran llama nos queremos.
No podrán tus temores disuadirlo,
pues me quieres igual que yo te quiero.

 

 

 

 

 

 

 

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