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Ya la muerte ha pasado por
las calles
llevándose unas vidas inocentes,
ya ha pasado el furor y en nuestras mentes
sólo quedan rencor, gritos y ayes.
El tremendo gemir de aquellas gentes
ha de vibrar por montes y por valles
buscando aquel lugar donde te halles
tú, bárbaro asesino, y tus parientes.
Gentuza sin piedad y sin entraña,
desecho de prostíbulo barato,
de nada ha de valerte tu artimaña
de huir tras el fanático arrebato.
Bien pronto ha de saber tomar España
venganza sin piedad de ese mal rato. |
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