Pasar y pasar la gente,
cada uno a su camino,
sentir que nadie te observa,
que cada cual va a su hilo.
Ayer anduve una hora,
a mucha gente encontré,
ni a mí me miraron ellos
ni a ellos yo les miré.
Este mundo es cual Saturno
que hasta a sus hijos devora,
todo camina con prisas,
sin retrasos ni demoras.
A nadie le importa el otro,
todos van a su provecho
sin importarles más nada
que estar ellos satisfechos.
¡Cruel vida la que vivimos!
¡Qué sociedad más tremenda!
Dan ganas de abandonarla.
Es lo que va a hacer este menda.
Que viajen mis ilusiones
a un mundo nuevo y extraño,
donde todos te sonrían,
donde nadie te haga daño.
Donde todos se interesen
por tus apuros y quejas.
¿Existe en alguna parte?
Lo encontraré si me dejan.
Mas no creo que permitan
que abandone esta morada.
La envidia es el mal de siempre,
que sufras no importa nada.
Así que habrá que aguantarse,
seguir luchando en la brecha
aunque a ninguno le importe
que tu alma esté deshecha. |