Cada vez que cavilo es que
discierno
que no debo de estar muy bien de la cabeza.
Resulta que soy pobre y el Gobierno
me dice que estoy lleno de riquezas.
Será la de mis versos, ¡no te digo!,
la de mis sueños, mi amor y mi entereza.
En eso sí soy rico y no mendigo,
que puedo regalarlos con largueza.
Mas si es de dinero, soy bien pobre.
No me cuesta la mínima pereza
contar esas monedas de vil cobre,
pues son dos las que en mi bolso se tropiezan.
Será que vivo en un planeta diferente
a donde vive el idiota que eso reza.
O será que el idiota soy yo por ser decente...
Habré de espabilarme, con certeza.
Así le explicaré yo a Aznar que está
en lo cierto,
que España es un emporio de grandeza.
Lo malo es que para entonces haya muerto,
que mi tripa a gemir de hambre ya empieza. |