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Querías que te
dijese,
alma mía, qué es espanto:
Que el teléfono no suene,
que tu dolor torne en llanto.
Que nadie te solicite
cuando te han pedido tanto,
que para nada se acuerden
que un día tuviste encanto.
¡Triste y cruel filosofía
de algunas mañanas tristes!
La verteré en Poesía.
Sé que es flor de un solo día,
más así sabré que existe
un por qué en la vida mía.
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