Si renuncio a mi fe por un
cobarde
y escribo como él yo mi soneto
perdería la sal y hasta el respeto
a aquél que me dio luz. Mas nunca es tarde,
que corrigiendo haré mejor alarde
de arte y maestría. Mi coleto
me indica que en bisílaba le meto
el acento y la cosa va que arde.
Así debe escribirse, señor mío:
La tónica en su sitio y la asonancia
saberla rechazar con elegancia;
señal de buen hacer y poderío.
Mas prosiga sumido en su ignorancia;
las clases se las cobro, no las fío. |