Convertir un jardín de
Poesía
en el reino privado de un tirano
es tornar un lugar de fantasía
en un vil lodazal donde el marrano
revuelca su inmundicia cada día,
convirtiendo ese Edén en sitio insano.
Además a sus súbditos espía,
no sea se le vayan de la mano.
En lúgubre taberna ha convertido
un espacio propicio para el Arte.
La loa y el elogio sin sentido
acepta sin pudor de cualquier parte.
Es necio, mal hablado y presumido
y al no poder con Venus ama a Marte.
La pena, de verdad, es que ha nacido
Y, encima, la justicia va y reparte.
Huyamos de su torvo pensamiento;
Aunque a mí, la verdad, me trae al viento. |