Una hora se pasa lentamente
y tres cuartos más lento todavía.
Veinticuatro que tiene todo un día
hay veces que parecen ciento veinte.
Porque todo depende solamente
de en qué emplees tu tiempo y tu energía.
Si los usas con brío y alegría
entonces pasarán rápidamente.
Mas si vives solemne y aburrido,
pensando únicamente en cosas hueras,
tu vida ha de perderse en el olvido
desde el mismo minuto en que te mueras.
Apura, pues, tu tiempo con destreza,
poniendo en tu trabajo la cabeza. |