En tu cuerpo busqué sumirme
anoche
en busca del placer de tus caricias;
ansiaba como un loco las delicias
que en la tarde me diste con derroche.
mas por fin el sopor y la fatiga
vencieron a mis párpados cansados;
con los puños, cual niño, muy apretados,
junto a ti me dormí, mi dulce amiga.
Ha sonado el zumbar ronco a las siete,
llamándome al quehacer de cada día;
la radio ha comenzado el soniquete
de noticias que el alma dejan fría.
Y ciñéndome al hombro la cartera
he salido a vivir la primavera.
En tanto te has quedado tú soñando
sobre el suave colchón mullido y blando.
Duerme, mi dulce bien, duerme tranquila,
que mi amor te protege y te vigila. |