| |
Me encuentro tan desierto y
tan vacío
que no sé en realidad cómo me siento;
el caso es que en mi boca no hay lamento
y no sufro tampoco, incluso río.
¿Por ventura será que ya el estío
se pasó de mi vida y es momento
del otoño infeliz, del sufrimiento,
de la vejez, del loco desvarío?
Mas joven yo me siento todavía,
con fuerzas y vigor como era antaño;
aunque no tiene mi alma ya alegría,
se nota que la edad va haciendo daño.
Se acabará al final la vida mía
y luego ya dirán: - Hoy hizo un año... |
|