| |
Hogar que mis
amores, cariñoso,
acogiste algún día y hoy mis penas,
vuelvo a ti, cabizbajo mas contento,
que tus paredes mi espíritu serenan.
Nunca ya habré de dejarte yendo en
busca
de una loca aventura, un desvarío,
que entre tus muros mi corazón late caliente,
que estando lejos mi corazón se encuentra frío.
Aguardo que te encuentre, a mi llegada,
acogedor y amable, como siempre.
Con mis gatitas ansiosas tras la puerta...
¡Ellas qué saben lo que mi pecho siente!
Querrán ver a su dueño y su comida,
después se dormirán por cualquier parte.
Yo dormiré también a tu cobijo...
¡Te juro que ya nunca he de dejarte!
|
|