El gigante comido por la
llama
se agita lacerado y dolorido;
en breve será pasto del olvido,
como fruta caída de la rama.
Obra fue de los hombres y me escama
que en su muerte la culpa no haya habido
una mano asesina, un cruel bandido,
que busque con la tea hallar la fama.
Secretos rigurosos del sumario
impiden que a la luz salga su nombre
para poder tacharle de incendiario,
pero detrás de todo existe un hombre.
¿Ha sido por venganza o por dinero?
Me inclino por pensar en lo primero
aunque cosas más viles ya haya visto.
¿No vendieron por plata al propio Cristo? |