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Escuchando zarzuela mientras
llueve,
observo de las gentes las carreras
por ponerse a cubierto y da, de veras,
un extraño placer, un gusto leve.
El uno pasa hablando; el otro bebe
un refresco, a saber... Observo esperas
de muchachos a novias. Dos solteras
han parado un instante, ha sido breve,
a consultar los números premiados,
siguiendo su camino de seguida.
La noche va cayendo y encharcados
brillan los adoquines. Es la vida
que pasa ante mis ojos y me enseña
una tarde de lluvia madrileña. |
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