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Si pudiera
pensar alguna noche
en todo lo que hice mal en esta vida
llegaría a saber qué hay en mi alma,
llegaría a saber cuál fue mi ruina.
Pero nada ya vale lamentarse,
es inútil creer que la bebida
me condujo al estado en que me encuentro,
la tristeza tenaz que me domina.
Demos puerta a las copas del pasado,
más importan las que hoy en día
no bebo. Por ello estoy sereno,
aunque sé que el pasado no se olvida.
Abramos la mirada hacia un mañana,
sintamos nuevamente la alegría
de reír, de cantar, de estar alegre,
no volver a usar nunca la ironía.
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