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Si la gloria es yacer sobre
la cama,
oyendo de tus labios los gemidos,
repletos y calmados los sentidos,
renuncio a los favores de la Fama.
Que más valen tus besos, bella dama,
el rítmico sonar de tus latidos,
que verme en el panel de los ungidos,
ceñido de laureles verde rama.
Ningún verso podría compararse,
con toda su belleza y su armonía,
al fulgor de tus labios y a abrasarse
para siempre en tan dulce compañía.
El Arte es muy hermoso, pero amarse
es la ideal y más bella Poesía. |
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