La manera mejor de
disculparme
no es otra que escribir este soneto;
al juicio de la gente me someto
sabiendo que hasta pueden insultarme.
No pretendí jamás ser el gendarme
de nadie y a las normas me sujeto;
si mi sangre se altera estaré quieto,
lo mismo que me irrito sé calmarme.
Ya sé que me pasé, pero el asunto
está en reconocer la propia culpa,
no quiero que me sirva de disculpa
decir que me cegué, pero me apunto
a la excusa que ha dado el compañero.
Podré ser un patán, mas soy sincero. |