Declaración de guerra

  Aquél que es engreído y petulante
no ve que su saber sólo conduce,
quizá a que otro más chulo se le cruce
y le saquen los pies para delante.

Yo propuse una tregua. Mi talante
a ser dulce y gentil siempre me induce,
pero que a ser caballero no me azuce
dejando que presuma tan campante.

Prometí ser cordial, estoy de acuerdo,
¿pero a costa de qué, de su insolencia?
Pues lo siento muy mucho y le recuerdo

que ha colmado con creces mi paciencia.
Lo siento de verdad, yo no soy santo
y pienso que ni Job aguante tanto.

 

A poema anterior                            A Menú                      A poema siguiente

 
Hosted by www.Geocities.ws

1