¡Como cambian las cosas!

  ¡Cómo cambian las cosas en la vida!
Ayer estuve loco y hoy no tanto,
ayer no supe yo apreciar tu encanto
perdiéndome en pasiones sin medida.

Confié en otra gente inmerecida,
presté oídos a su engañoso canto
de sirenas envueltas en un manto
de lujuria con el cual iba vestida.

He despertado al cabo de ese sueño,
de esa ingrata y horrible pesadilla.
No pretendo ni impongo ser tu dueño,

sólo quiero que seas la chiquilla
que hizo mi vivir siempre risueño.
Hoy retorno a vivir. ¡Qué maravilla!

 

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