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LIII
Arlequín que da airosa carcajada,
con galas de satén vestido,
la faz alegre enmascarada,
consumiendo incansable el dulce vino.
Si cayera la seda de sus ojos,
quedando su mirada sin testigos...
¡cómo ardientes las lágrimas caerían
queriendo a Colombina dar olvido!
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