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II
A la noche tan negra
se parecen
esos ojos rasgados
de tu faz,
pues son bellos, profundos
y serenos,
rodeando el misterio su brillar.
¿Qué se encierra en su fondo,
dime, niña,
que no pueden los míos divisar?
¿Es amor lo que luce
o sólo es burla?
¡Quién lograse el misterio
revelar!
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