|
X
Quisiera disipar la amarga duda
que acongoja tu pecho, niña mía.
Quisiera que tus ojos en los míos
se mirasen radiantes de alegría.
Que tus labios bebiesen en los míos
esta vida que siento yo en mis venas
y tus manos que, firmes, apretaran
a mis manos ardientes y sangrientas.
Que por siempre tu pelo ante mis ojos
reluciese lo mismo que hoy reluce,
que tu fresco suspiro se mezclara
con el aire que vida me conduce.
A
Poema anterior
A
Menú
A poema siguiente
|