|
Te he mirado...
Te he mirado con burla al conocerte
en la sombra del rústico portal.
Te he mirado con sorna y te has reído
con risa de impiedad.
Ambos somos culpables de perjurio.
Y sacrílegos. Lo sabes como yo.
Nos juramos aquel amor eterno
que luego, por orgullo, se olvidó.
Hicimos un tosco sacrificio
los dos, de nuestra vida y nuestro amor.
Se alzaron las llamas, consumiendo
cuanto dotamos de vida y de fulgor.
A
poema anterior
A
Menú A
poema siguiente
|