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En la llegada...
He decidido olvidar
aquella trágica farsa.
Ayer te dije hasta nunca.
Hoy te cito en la llegada.
Allí un día nos veremos.
¡Mejor cuán más tarde sea!
No por temor a morir,
sino por verte más vieja.
Así pensando, te olvido,
pues no merece la pena
sufrir por una hermosura
que ha de pudrirse en la huesa.
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