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No me
olvidarás...
Dulce mujer de mis sueños,
triste dolor de mi vida,
pasó la pena mas quedas.
Ya se fueron tus caricias
y de tus rasgados ojos
no recuerdo la mirada.
Mas aunque pronto te olvide
quede el recuerdo en el alma
de aquel momento lejano,
de dos almas solitarias
que se encontraron un día
y que hoy tristes se separan.
¡Qué pena me das, mujer!
¡Qué dolor me da tu orgullo!
Yo tal vez pueda olvidar
mas tú no. ¡Te lo aseguro!
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