¡Paz!

Cese de la espuma el movimiento.
Cese de las flores balanceo.
Quieta quede el agua de los ríos.
Calle de las aves el gorjeo.

No truenen ya los cielos irritados,
calme el cervatillo su carrera,
queden en reposo ya los seres,
habite gran calma en la pradera.

Reine ya la paz en este mundo,
callen los cañones infernales.
No gimáis, humanos aterrados.
¡Ah, callad vosotros, torpes animales!

¡Paz! ¡Paz! Sobre las almas
un suspiro suave, calmo se sostiene.
Es la paz que torna tras la guerra.
¡Sí, amigos mío! ¡Es la paz, que vuelve!



 

 

 

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