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Conclusión
Acabóse el manuscrito
como un día yo soñase.
Mas no soñé que pasara
el amor que lo inspirase.
Mas como todo es humano,
todo vacila inseguro,
e inseguro marchitóse
aquél mi amor bueno y puro.
Después vino a mí otro ángel
y me dije: - ¡Dios Bendito,
es mi vida esta muchacha! -.
Y seguí mi manuscrito.
Mas hoy que rauda se aleja,
yo concluyo mis amores
y escribo, como escribiera
tras las vanas ilusiones:
¡Yo soy el trueno que exhala su sonido,
el que se aleja raudo por manos misteriosas dirigido!
30 de julio de 1962
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