Desesperación

¡Amor contemplativo!
¡Placeres sensuales!
Elige... Si no importa,
si todas son iguales.
Cariño y sentimiento
que albergan mis amores,
¿a dónde, di, se fueron
tras vanas ilusiones?
Tras de tu pelo rubio,
tras de tus labios rojos,
tras de tu piel de nácar,
tras de tus bellos ojos,
tras de tu fina imagen,
tras de tu bella alma
marcharon y no tornan,
lo mismo que mi calma.

¿Ya sabes que mi vida
tu amor iluminaba?
¿Ya sabes que mi muerte
causaron tus palabras?

Sonríes y te alejas.
Mi vida, ¿qué te importa?
¿Acaso tú no sabes
que sufro mientras gozas?

¿Qué hacer porque me amaras?
¿Qué hacer por abrazarte?
¿Qué diera por mi vida?
¿Qué diera por besarte?

Desesperado clamo
en este valle agreste
do vaga el alma mía,
do vagará por siempre.


Si tu presencia dulce
de nuevo a mí tornara,
acaso no quisiera
dar fe de tus palabras,
que en alas de la ira
mi pecho ya no ama
y a todos odia, fiero,
y contra todos clama.

La muerte brusca busco,
estoy desesperado;
placer en vano anhelo,
la Religión profano.
Soy látigo de fieles,
me burlo del honrado
y bien pueden llamarme
amigo del Malvado.

Tan sólo queda un cabo
que me sujeta al Cielo
y son tus verdes ojos
que en vano tanto anhelo.
Si quieres que yo viva,
acércate de nuevo
mas, si no vuelves, sabe
ingrata, que no muero
pues que ya muerto vivo
desde el momento triste
que te burlaste, ciega,
y en que orgullosa fuiste.



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