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La guinda
(Noviembre de 1999)
La noticia está servida: Un guardia civil expulsado del Cuerpo por
convivir con dos travestidos. Lo sorprendente del caso no es que dicho
ex-agente haga con su vida lo que quiera, sino que la denuncia tuvo que
venir de sus vecinos que observaban actitudes sospechosas y a deshoras.
¿Es que sus superiores o compañeros no notaron nada raro en un señor
que pagaba un elevadísimo alquiler por un piso? ¡Incomprensible!
Y este miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado además era
escolta de relevantes personalidades, para lo cual portaba un arma
pagada por el contribuyente para actuar en defensa de la comunidad y
que, según la vida que llevaba, podía esgrimir a su capricho.
Se le ha expulsado por conducta indigna del Benemérito Instituto creado
por el Duque de Ahumada, pero ¿se le ha juzgado como proxeneta, que
parece ser que es lo que era? ¿No? Entonces, mal hecho. Ya, las parejas
de la Guardia Civil pueden casarse entre sí, porque hay mujeres que
visten el digno uniforme, no como en el antiguo chiste de: - ¡He visto
a una pareja besándose! - ¿Y..? Es lógico que una pareja se bese... -
¡Es que eran de la Guardia Civil!
Lo del proxeneta no suena a chiste.
A
Primeraclase
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