Informes
de primera.
Hasta las pestañas. Los Españoles nos lo jugamos
todo.
El juego: Un lucrativo negocio para
el Estado.
En diciembre pasado, poco antes del sorteo de
Navidad, oímos al Director del Organismo Nacional de Loterías del
Estado, (ONLAE), afirmar que "el sorteo de Navidad venía a
equilibrar la balanza de beneficios del Organismo". Estas palabras
nos dejaron un tanto confusos y, ahora que se han publicado oficialmente
las cifras de dicho Organismo correspondientes al año 1998, podemos
rebatirlas, concluyendo que son una total falsedad. Las palabra,
queremos decir, porque las cifras lo que son es apabullantes.
Jugar, un aspecto lúdico y nada punible dentro de nuestras vidas, -
¿quién nos ha echado unas monedas a una máquina, jugado una quiniela
o adquirido un décimo de Lotería? - se ha convertido en España en
algo fuera de lugar. Las cifras, que cantan por sí solas, nos pueden
orientar.
Datos del ONLAE.
El ONLAE ha ingresado por los cinco juegos que
controla (Lotería Nacional, Lotería Primitiva, Quinielas, Bonoloto y
Quinigol) la nada despreciable cantidad de 1.048.404.000.000 pesetas.
Sí, hemos escrito bien y no nos sobran ceros: UN BILLÓN Y PICO DE
PESETAS. Pero esta cifra, con ser enorme y "no dejar apenas
beneficios", según las palabras recogidas al principio, son una
nimiedad dentro de la cifra total que mueve el juego en España.
Según la comisión Nacional del Juego, que nos ha atendido muy
amablemente, la ONCE ha vendido 381.286 millones de pesetas en el mismo
año y la cifra de los juegos que dicha Comisión cautela todavía no ha
sido publicada oficialmente a día 12 de junio - nos tememos que por el
aquél de las elecciones del día 13 - y se hará pública en la segunda
quincena del mes. Esta comisión controla los Casinos, Bingos y
máquinas tragaperras. Como cada Comunidad Autónoma controla a su vez
sus cifras y las pasa cuando quiere, éste es el inconveniente que nos
han puesto para que todavía no sean oficiales.
Para caerse de espaldas
Pero sí se nos ha adelantado, off the record, que la cifra global
duplicaría, o acaso más, la del ONLAE y la ONCE juntas. O sea, que no
estaríamos lejos de los CUATRO BILLONES DE PESETAS jugados en España.
Para afirmar esto nos basamos en que en toda la nación hay instaladas
más de 220.000 máquinas tragaperras y que cada una satisface una Tasa
anual de impuestos de unas 477.000 pesetas. Si cada máquina, aparte de
su coste de adquisición, para esta Tasa y los beneficios, normalmente,
se reparten al 50% entre el Agente y el dueño del local donde se
instalan, como hay que creer que ambas partes obtienen ganancias es que
rentan lo suficiente.
Estas son las cantidades ingresadas. Para que nos hagamos idea de qué
son estos 4 billones y pico, son el valor nominal de la mitad de las
acciones de TELEFÓNICA y la mitad de las de CONTINENTE. Las cantidades
repartidas en premios oscilan según los juegos. El ONLAE reparte, con
diferentes porcentajes en cada uno de sus juegos, el 64% de lo
invertido. Las tragaperras el 74%. De los Casinos no nos han
proporcionado datos y a los Bingos sabemos que solamente les queda un
beneficio bruto para las salas de un 10%, del cual tienen que pagar
todos los gastos. El resto, para Hacienda. Al parecer, la que menos
reparte aun siendo una obra benéfica, es la ONCE. Tan sólo el 48 % de
lo jugado.
Teniendo en cuenta que el juego solamente es accesible a los mayores de
18 años y que la juventud, hasta los 25 o 28 años, apenas juega a otra
cosa que a las quinielas de fútbol, si se dividen las cifras invertidas
entre el resto de ciudadanos se nos rompe la calculadora al tratar de
adivinar cuánto juega cada español de mayor edad.
Los que más juegan
Como remate, y según datos del ONLAE, diremos
que Madrid, la Comunidad Valenciana, Barcelona, las Baleares y la
provincia de Gran Canaria, son las que se llevan la palma en cantidad
jugada por habitante: Unas 28.000 anuales por persona, incluyendo niños
y jóvenes que acabamos de desechar. Luego la cifra por habitante
jugador es mayor. Bien cierto es que Madrid y Barcelona poseen una
población flotante muy grande y que muchos compradores se desplazan,
sobre todo en los Sorteos Extraordinarios (Navidad y el Niño) hasta
ambas capitales para adquirir Lotería. Pero ése es un detalle nimio.
Las que menos apuestan son las provincias andaluzas y las gallegas, lo
que nos hace pensar que no son los más pobres los que más juegan para
salir de su pobreza, sino los más ricos para aumentar sus caudales.
En definitiva, un rotundo negocio para las Arcas del Estado. Porque de
los juegos ilegales e incontrolados, las timbas clandestinas donde se
mueven los millones, no podemos hablar, porque esos datos obrarán, si
es que obran, en poder del Ministerio del Interior; pero existir,
existen.
España va bien... para los que les toca. Y aquí sí podemos poner el
ejemplo de la Estadística llevada a su extremismo absurdo: Si cada dos
españoles se comen un pollo significa que cada uno se come medio y
nadie pasa hambre. En el juego ocurre lo mismo, que a unos pocos se les
aparece la Virgen y los más conviven con el Diablo. A quien le toca un
buen premio es a Hacienda. Y como Hacienda somos todos...
A
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