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Clase de Historia El derribo del Muro se debió a un errorBerlín, diez años después
Automáticamente, los teletipos difundieron la noticia: El Muro ha caído. Miles de berlineses, del Este y del Oeste, se lanzaron a las calles. Berlín fue una fiesta indescriptible hasta la madrugada. Mientras, el Comité Central del SED, proseguía su reunión, presidida por Krenz, ignorante de lo que estaba sucediendo. Los guardias fronterizos, desprevenidos y desbordados por la multitud, acabaron alzando las barreras y no controlaron los pasaportes. Los coches procedentes del Berlín Oriental atravesaron los dos pasos más céntricos entre ambos sectores. Los “ossis” - ciudadanos del Este - fueron acogidos alegremente por sus compatriotas, los “wessis” - ciudadanos del Oeste-. Sin saber cómo, apareció el primer pico y los mismos manifestantes se dedicaron a derribar el Muro; pedazos de éste se venderían más tarde como recuerdo o se regalarían a altos dignatarios de todo el mundo. Efectivamente, la RDA acababa sus días: El muro era historia. El saludo de los dos Alcaldes de ambos sectores se produjo y estrecharon sus manos. Así comenzó la unificación de la simbólica ciudad y de la Alemania entera. El 3 de Octubre de 1990 el territorio de la RDA se integraba en la República Federal. La guerra, con su trágica secuela de separaciones, ya sí había concluido. El Muro, sus orígenes El muro tuvo, en verdad, sus orígenes el mismo día del final de la guerra. El país quedó dividido en cuatro partes, cada una en poder de uno de los cuatro aliados: EE.UU., Inglaterra, Francia y la U.R.S.S., quedando Berlín en poder de ésta última. No obstante, la capital fue dividida en cuatro sectores, como símbolo de la victoria. Una carretera y la vía férrea hacían posible el tránsito entre Berlín y la Alemania ocupada por las tropas aliadas, atravesando el territorio ocupado por los rusos. Hacia 1948, la Unión Soviética dejó de cooperar con las otras potencias: Casi tres millones de personas habían abandonado Alemania Oriental para instalarse en la zona de ocupación occidental. El Régimen dictatorial y las malas condiciones de vida, hacían emigrar a los alemanes de un sitio a otro. Casi todos lo hicieron a través de Berlín Occidental y, una vez allí, viajaban al ansiado paraíso de lo que era la Alemania libre. El 24 de Junio de 1948, cuando se creó el marco alemán tanto en el Berlín no oprimido como en el resto de las otras zonas de Alemania, las autoridades soviéticas respondieron con una total prohibición de tránsito, ya fuera fluvial, por carretera o ferrocarril entre la capital y las zonas occidentales. Comenzaba el Bloqueo de Berlín. El bloqueo de Berlín Los ciudadanos de la ciudad occidental, más de dos millones, hubieron de ser abastecidos mediante un puente aéreo realizado por los británicos y los estadounidenses. Hasta el 12 de mayo de 1949, fecha en que se levantó el bloqueo, se calcula una cifra de unos 278.000 vuelos sobre la RDA, aportando más de dos millones de toneladas de suministros a la ciudad. El gobierno de la ciudad se dividió en septiembre de 1948 en dos administraciones distintas, oriental y occidental, cada una de ellas incorporada dentro de los dos estados alemanes. La zona oriental de Berlín fue elegida capital de la RDA. El bloqueo quedaba atrás. Ante el masivo éxodo de ciudadanos, las autoridades de la RDA decidieron interrumpirlo. Como queda dicho, el principal punto de fuga era a través del Berlín Occidental. Por ello, y ante el temor de quedarse sin súbditos y sin trabajadores -los más cualificados, profesores, médicos, conductores, técnicos, eran los que antes ansiaban la libertad en busca de un mejor nivel de vida que no podían alcanzar en la Alemania prosoviética- decidieron cortar por lo sano e interrumpir la evasión. La única solución que hallaron fue dividir el país realmente en dos, mediante la creación de un tangible e infranqueable muro que hiciera imposible la huida. Así, un Estado impedía salir del mismo a sus ciudadanos. Era el Muro de la Vergüenza. La construcción del muro Durante la noche del 13 de agosto de 1961, los soldados de la RDA construyeron fortificaciones temporales que fueron rápidamente sustituidas por un muro de hormigón de 47 kms. de longitud, ampliados a 155 posteriormente, y de más de 4 metros de altura alrededor del Berlín Occidental, tapiando y volando varios edificios que podían facilitar la fuga y manteniendo tan sólo dos puntos de paso muy custodiados. El Régimen aseguró que era para evitar una invasión. La verdad es que solamente servía para mantener prisioneros a los ciudadanos de la RDA. Esta situación se mantuvo hasta el mencionado 9 de noviembre de 1989 y la eliminación del Muro fue el símbolo del fin de los regímenes comunistas en Europa Oriental. Cifras: 28 años de existencia, 267 muertos Estos son los fríos números que se calculan sobre las personas que murieron salvajemente acribilladas al intentar cruzar el Muro para evadirse de la tiranía. Se realizaron con éxito 5.043 intentos de huidas. El muro estaba vigilado por 14.000 guardias fronterizos, 302 torres de vigilancia, 22 búnkers, 600 perros guardianes... Todo un ejército e ingentes fortificaciones para intentar evitar la evasión. Se detuvo a 3.221 personas durante su fuga, más de la mitad de los que la llevaron a cabo con éxito. Un cruel triunfo para las autoridades que habían erigido aquella cruel prisión. ¿Por qué cayó el muro? Los motivos reales de la caída del Muro y la consiguiente unión de las dos Alemanias habría que buscarlos en la actitud aperturista del líder soviético Mijail Gorbachov. La “perestroika” que se inició en 1985 se convirtió en la esperanza de la oposición existente en la RDA. Cuando Egon Krenz amenazó sin disimulos a su pueblo con una “solución china”, como la sangrienta represión de la plaza de Pekín, afirmando que “lo que allí se había hecho había sido para restablecer el orden”, Gorbachov le hizo desistir de tal actitud. El mismo día de la caída del Muro, Gorbachov le indicó que ni las tropas soviéticas intervendrían en una represión de la multitud ni apoyaría que las fuerzas de la RDA masacrasen a sus propios compatriotas. Ya en agosto de 1989, dejó bien claro al entonces líder Erich Honecher -que perdería el poder el 18 de octubre- que “la Unión Soviética no se mezclaría en los problemas internos de la República Democrática Alemana”. Así que la primera piqueta que derribó el muro la empuñó un líder soviético, Mijail Gorbachov, en su intención bien clara de pactar con Occidente y restablecer una democracia en Europa. La Historia le hará justicia
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