|
¡Oh,
Señor..!
¡Oh, Señor, Tú que uniste
nuestras almas
en el lazo sagrado del amor,
Tú que luego de unirnos nos separas,
jugando con la vida de los dos!
Si es que acaso merece mi plegaria
hasta el Cielo, tan alto,
penetrar,
yo te pido, Señor, que me la traigas,
mas no se haga, mi Dios,
mi voluntad.
Ella ha dado a mi pecho
la esperanza,
encendiendo las ansias de vivir.
Si es posible, Señor,
haced que vuelva
y que, unidos, miremos hacia Ti.
A poema anterior
A
Menú
A poema siguiente
|