|
Me dices que
es mundana...
Me dices que es mundana
y caprichosa,
que se mueve al compás de una quimera,
que su risa engañosa
es altanera,
que el orgullo en sus ojos se desborda.
Me dices que... ¡Lo sé!
Mas, ¿qué me importa?
Que ser vana y voluble es poca cosa;
pero, en cambio, su faz,
aun embustera...
¡es tan hermosa!
A poema anterior
A
Menú
A poema siguiente
|