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Ella ha
muerto
Ella ha muerto. Cerrado está el sepulcro.
Pero surge en la noche a torturar
de mi mente los sueños intranquilos,
de mis locas quimeras la beldad.
¡Si cerrara la lápida un gran lastre
de desdén y de orgullo, o de impiedad..!
Mas si pienso en el Cielo o en el Hombre,
siempre siento a mi lado su cantar.
Y es que en ella yo puse todo cuánto
da a la vida su precio y su valer:
La ambición, la honradez y la hidalguía,
el orgullo, el honor y... mi querer.
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