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¡Yo! ¡Sí!
¡Yo! ¡Sí! Alma de poeta,
aunque te cueste decirlo.
¡Tú! La Musa de mis males,
fantasma de mis delirios.
Yo te erigí aquel altar
que tú orgullosa acogiste.
Si de él hoy quieres bajar,
no me culpes. ¡Tú subiste!
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