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Los días se
han marchado...
Los días se han marchado
y sé que nunca
las alondras al alba volverán
a entonar con sus trinos armoniosos
delante de mi claro ventanal.
En el cielo se pierde mi mirada
que pregunta a las nubes sin cesar,
si del trono que ocupan en el cielo
te han visto y saben ellos dónde estás.
¡Ah, mágicas alondras,
claras nubes,
que la veis y sabéis su palpitar,
si acaso ella os escucha,
susurrarle
que la quiero, que siempre
la he de amar!
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