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Me han dicho
que soy vate...
Me han dicho que soy vate del dolor,
que mis cantos de amor son de tristeza.
¡Ah, más quisiera engendrar yo,
en vez del corazón, con la cabeza!
Es trágica ironía del Destino
que mientras sueño, la Musa no está cerca;
mas, luego, al despertar a mi camino,
en mi sangriento tálamo se acuesta.
No quiero ya engendrar más sufrimiento
pero ella perturba mi entereza.
¡Ay! ¡Vete de mi lado, cruel tormento
y nunca vuelvas!
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