Tu talle de azucena...

Tu talle de azucena se doblaba,
temblando entre mis manos, como al viento
la flor se contonea cariñosa
en una danza dulce y caprichosa,
igual que de la luz es el reflejo.

Tenía yo mis manos en tu cuerpo,
tocándolo con miedo y reverencia,
igual que ceñiríase a una Diosa
bajada del Olimpo a estos avernos.

Temor y reverencia que sentía
de ver tu pecho joven sin aliento
moverse sin compás, bebiendo el aire
cual bebe de las aguas el sediento.

¡Quién fuese aquella perla que lucía
con brillo fantasmal sobre tus senos!
¡Quién fuese una partícula de aire
que entrase voladora hacia tu pecho!



 

 

 

 

A poema anterior              A Menú        A poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1