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Y volvieron las
flores...
Y volvieron las flores a encenderse,
los capullos se abrieron ante el sol.
Nuevamente la dicha cortó el aire
con las notas risueñas de su voz.
Otra vez el amor lanzó sus dardos
que flecharon mi pecho con dolor
y brotaron lianas sujetando
nuestras manos unidas con fervor.
¿Volverán a morir o ya por siempre
lucirán estas flores su esplendor?
¡Ah, quién sabe! La dicha es pasajera,
mas aciago y eterno es el dolor.
A
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