|
Fuiste tan sólo
Fuiste tan sólo la fuente
que renovó mi placer,
el agua que calmó, clara,
del amor mi ardiente sed.
Y luego que el contenido
de la jarra yo apuré,
la desprecié, pues no había
ya licor para beber.
A
poema anterior
A
Menú
A poema siguiente
|