¿Por qué piensas que debe ser oculto
un poema que ensalza tu hermosura?
¿Tienes miedo, acaso, de mostrarlo?
Es posible. Mis frases fueron duras.

Pero reales, eso sí me lo dijiste.
Yo soy sincero y no ando por las ramas.
El amor es un trance pasajero:
Igual que un día comienza, otro se acaba.

Tú lo has vivido en ti, no seas remisa.
Deja al cuerpo gozar de nuevo alegre.
Que la vida es fugaz, son cuatro días.
Vive pues el placer, aunque sea breve.

Te aseguro, lindísima huertana,
que has de volver contenta hacia tus lares.
No dudes en venir que aquí te esperan
la dicha y el placer. No te retrases.

O a lo mejor te quedas, si el Destino
decidiera juntarnos para siempre.
La vida es sólo un juego y el que apuesta
con valor y coraje nunca pierde.

¿Te han gustado mis versos, huertanica?
Pues ven a que los lea en tus oídos.
Te juro que no hay verso más hermoso
que aquél que sobre un vientre queda escrito.


 

 

 

 

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